¿Convertir clientes en amigos? ¡Menuda tontería! Cada cosa en su sítio, pensaréis…

Estoy seguro que muchos de vosotros estaréis pensando en este momento: “Este tío está loco, no sabe lo que dice. ¿Clientes en amigos? Cada cosa en su sítio…”
Si nos paramos a reflexionar unos segundos, puede que encontremos algo positivo en esto de tratar o pensar en nuestros clientes como en amigos. Lo mismo, no os gusta mezclar el trabajo con el placer. Entonces les podéis llamar compañeros o colegas de compra, por ejemplo. Digo esto porque si nos paramos a pensar, cuando llamamos a las cosas con un nombre diferente al que estamos acostumbrados, cambia totalmente la apariencia y la perspectiva de cómo las vemos. Seguro que si esto se aplica en una empresa o en un comercio, lo mismo funciona. Rectifico:

Pensar en convertir a clientes en amigos funciona.

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Pues eso que digo amigas y amigos, un cambio en el vocabulario y en la manera de decir las cosas seguro que tendrá un impacto muy positivo, tanto para empresas o profesionales como para todos en general. Haced la prueba y valorar lo que pasa. Veréis la diferencia en milésimas de segundo.
Puede que estés pensando que para tu negocio o profesión, este no sea el camino a seguir y que apostar por otros cambios sea la mejor opción, pero algo tan sencillo de aplicar (sale solo, son simplemente palabras que a todos y todas nos gusta escuchar: amigos, colegas, compañeros…) puede que ayude a conseguir los objetivos de nuestra empresa. Vuelvo a rectificarme a mi mismo: AYUDAR, AYUDA. Y MUCHO. A modo de ejemplo, la mayoría de gimnasios o centros deportivos llaman a sus clientes socios. El poder del lenguaje no tiene límites, amigas y amigos.

Antes de seguir, quiero definir la palabra consumidor. En los diccionarios encontraremos la definición de consumidor como:

Persona, masculina o femenina que consume bienes y servicios en una sociedad de mercado.

Ya os digo que esto de llamar a los consumidores clientes no es nada nuevo. Si reflexionamos un poco en la palabra cliente, me vienen a la cabeza unos grandes almacenes repletos de consumidores en el que muchos trabajadores sin experiencia en venta ni en atención al público, que hacen este trabajo más por necesidad que por vocación, los “atienden” y poca cosa más. Bien pensado, un mero consumidor puede convertirse en un cliente y si todos apuntamos  en esta dirección, influirá de manera positiva para nuestro negocio o empresa. El siguiente paso es poner todo de nuestra parte en que este consumidor que, en teoría, hemos conseguido hacerlo como cliente, dar el siguiente paso a la vez del más importante, fidelizarlo al máximo pasando de ser un mero cliente que entra de manera más o menos habitual en tu empresa, compra y se va a que se sienta tratado como amigo o compañero de compras, como dije antes. Con esto, seguro que conseguiremos que nuestro amigo traiga a los suyos y entre tantos amigos, nuestra empresa o negocio funcione bien y continúe haciéndolo durante tiempo.

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¿Qué deberíamos hacer para convertir a nuestros clientes en amigos?

Uno de los primeros pasos a la vez de uno de los más importantes, es poner los intereses de nuestros clientes por delante de los nuestros, cosa que no siempre se hace, todo sea dicho. Pongo como ejemplo vender a nuestros clientes lo que necesita y no lo que nosotros pensamos que necesitan, aunque en alguna que otra ocasión, esto suponga una pequeña pérdida de dinero para nuestra empresa. Mi consejo es que miremos más más allá de lo tradicional y lo cotidiano y atrevernos a comunicarnos fluidamente con ellos haciéndoles las preguntas necesarias para saber lo que necesitan. Esto es una excelente manera de fidelizar a nuestros clientes y el paso siguiente, seguro que será este :

Convertirás tus clientes en amigos.

También es una buena manera de atraer a tus clientes para fidelizarlos hacerles sugerencias para que estos compren productos o servicios adicionales que les solucionen aún más la necesidad que nos han planteado en un principio. Esto, a nivel técnico se le llama venta cruzada y, como comente anteriormente, depende de cómo se utilicen las palabras tendremos un resultado u otro. Podríamos llamarlo algo así cómo mejorar la experiencia de compra de quien pretende comprar nuestros productos o servicios. Ponte en la piel del cliente (clientes somos todos, no olvidemos esto, amigas y amigos) y piensa. Si en tu negocio vendes cámaras de fotografía, ¿Qué menos que ofrecer  a tus clientes una tarjeta de memoria, una funda protectora o una batería adicional? Eso sí, siempre desde la perspectiva del cliente, no del simple y mero gesto de venderle más productos, que pague y que se vaya. Yo, como cliente si quien me atiende me explica los beneficios que tiene comprar una funda para mi cámara o una tarjeta de memoria hará que me sienta más seguro y que la experiencia de compra sea realmente la que necesito. Te aseguro que si me tratan así, pasaré de cliente a amigo rápidamente y, cómo no cuando necesite algo relacionado, volveré al mismo sítio y hablaré bien de él a mis amigos.

Es muy importante, es más diría indispensable, ayudar a nuestros clientes a los que desde este momento llamaremos amigos, no tomen malas decisiones. Nuestra recompensa será su confianza en nosotros y por descontado, en nuestra empresa o proyecto profesional. Pues eso que he dicho antes, amigas y amigos:

Convertir a clientes en amigos es rentable, amigas y amigos.

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Venga, ya me callo por hoy. Eso sí, os espero en el próximo articulo. ¡Saludos a todos!

Ramon Bermúdez. Reacciona Marketing.

 

 

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